No solo es la insulina

Para los ojos no habituados a la diabetes, es normal pensar que el tratamiento de la diabetes tipo 1 se basa en ponerse insulina.

Y con ojos habituados a verla cada día, puedo decir claramente, ojalá fuera así. Todo sería más fácil.

Las inyecciones de insulina suponen una parte primordial del tratamiento. Como ya hemos hablado anteriormente, sin insulina no podemos vivir y con diabetes tipo 1, no la producimos. Supervivencia básica.

Pero no basta con poner insulina para tener la diabetes bajo control.

Esto es una carrera de fondo, y la insulina inyectada, por si sola, no es suficiente, aunque siempre será imprescindible.

¿Y qué más se necesita?

Pues a grandes rasgos, el tratamiento de la diabetes lo podríamos resumir en:

  • Insulina
  • Control de los niveles de azúcar.
  • Ejercicio
  • Alimentación

Aunque aparezcan en un listado, lo primero que hay que  tener  en cuenta, es que ninguno de los componentes de la lista es válido por sí solo.

Todos están interrelacionados y todos funcionan juntos. El tratamiento de la diabetes es algo global. Todo afecta a todo.

Pero como hacer una entrada explicando todo esto sería muy larga, vamos desgranar cada parte para ver cómo funciona cada una por si sola.

Ya las juntaremos al final todas.

Hoy nos vamos a centrarnos en el control de las glucemias.

¿Por qué hay que medirse la glucemia?

Ya sabemos que la insulina hace que la glucosa entre en las células  y les sirva de fuente de energía.  Cuando el páncreas funciona bien, sabe exactamente la cantidad de insulina que necesita, es así de sabio.

Al no poder producirla, en diabetes tipo 1, nos la inyectamos.

Para saber qué cantidad hay que poner, tenemos que saber qué comemos y en qué cantidad.

Pero también tenemos que saber de qué punto partimos para saber a dónde queremos llegar. Y para ello tenemos que hacer controles de glucemia.

El objetivo de controlar la diabetes es mantener el azúcar en sangre en los mismos niveles que lo hace el cuerpo por sí solo.

Por eso nos medidos el azúcar. Para saber si nuestra mente-páncreas ha funcionado también como nuestro páncreas-páncreas.

El objetivo no es otro que el control y a partir del resultado que vemos, tomar decisiones. Porque en diabetes, la información lo es todo.

¿Cómo se mide el azúcar?

Pues aquí viene otro trío magnífico de los que tanto hay en diabetes.

Glucómetro.

Es lo más habitual que se ve hoy en día aunque la tendencia está cambiando (afortunadamente)

Esta palabreja es como han llamado al aparato (yo le llamo bichito que ya es parte de la familia) con el que conocemos de manera inmediata y precisa el nivel de azúcar en sangre que tenemos en un determinado momento.

La prueba es sencilla. Lo primero es lavarte las manos, y después con una lanceta (es una aguja con otro nombre) te pinchas en la yema del dedo (mejor en el lateral), sacas una buena gota y la pones en una tira que está preparada pidiendo sangre. Esperas unos segundos y ahí está, nivel de azúcar en sangre.

Yo digo que es un bichito al que alimento con mi sangre y que caga cifras.

Pros: es inmediata y preciso. En España está financiado por la seguridad social.

Contras: es un valor puntual sin saber si la tendencia es a la baja o a la alza y requiere un pinchazo en el dedo cada que vez quieres saber qué azúcar tienes.

Sistemas flash y Medición Continua de Glucosa (MCG).

Aunque no son exactamente lo mismo, los explico juntos porque las diferencias son para un nivel muy avanzado y aquí lo que queremos es entender de forma sencilla.

Con estos sistemas, te pegas al cuerpo un sensor durante un determinado periodo de tiempo y usas un lector que te muestra el nivel de azúcar.

Te conviertes en una caja de leche pasando por la caja, pero en vez del precio, te dice el azúcar.

Pros: evitas pinchazos en los dedos, ves la información de todo el día, no sólo de un momento puntual y ves también un poco el futuro porque ves las tendencias. La información es mucho más amplia y sobre todo completa.

Contras: el nivel de azúcar no es en sangre (que es el nivel que queremos controlar)  si no en el líquido intersticial (explicación aquí) por lo que no es tan preciso

Social pero aún no es accesible para todo el mundo. Precio elevado.

Hemoglobina glucosilada (HbA1c)

No me torzáis el morro, que el nombre es ese, yo no le pongo los nombres, solo os los escribo.

Digamos que esta es la media de los niveles de azúcar durante un periodo de 3 meses aproximadamente.

Esto se hace a través de analítica en sangre y da información sobre los “niveles medios” de azúcar.

Aquí entramos en un conflicto importante. ¿Cuánta fiabilidad tiene ese dato?

No digo que la información sea falsa, el problema es que una buena media no siempre implica buenos resultados. Para muestra un ejemplo: si hago dos exámenes, en uno saco un 0 y en otro un 10 ¿cuál es la media de mis resultados? Efectivamente, 5. Pero vamos más allá ¿he aprobado los dos exámenes?

Ahora se está empezando a hablar del tiempo en rango (siglas TIR) como concepto más acertado para valorar el estado de los niveles de glucosa.

¿Antagónicos? ¿Sustituto uno del otro? Personalmente los definiría como complementarios.

Como de momento, se sigue hablando de la hemoglobina, este concepto lo retomaremos más adelante.

Conclusión.

Si queremos controlar los niveles de azúcar, que es el objetivo del control de la diabetes, tenemos que conocerlos. Ya sea con un glucómetro o con MCG es tan necesario como la propia insulina saber nuestros niveles de glucosa. La información es poder y en diabetes necesitamos todo el poder que esté nuestras manos, o en las puntas de los dedos.


Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam. 
Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces


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