Últimamente el concepto de empatía está en boca de todos y a todos nos llena de orgullo y satisfacción declararnos fans, y sobre todo, propietarios de la misma.  

No dudo que es así y mucho menos dudo de que sea algo bueno. No dejarse engañar por lo que vais a leer, creo que la empatía es algo positivo.  Pero como todo, en su justa medida y bien utilizada.

El problema que veo cuando alguien que, no conoce la diabetes trata de ser empático, es que, en su afán de ponerse en los zapatos ajenos, busca en esos lugares comunes tan recurrentes y tan llenos de mitos y de forma inevitable llega la terrible conversación:

  • Qué eres diabética. Eso es lo del azúcar, ¿a que sí?
  • …..
  • Pero ¿es de la diabetes de pincharse o de la otra?
  • ……
  • ¡Ala! Y que te pinchas, una vez al día ¿no?
  • ……
  • Pero eso ¿Todos los días?
  • ¿Y no te duele?
  • …..
  • Qué putada lo de no poder comer dulces, ¿no?
  • …..
  • ¡Qué fuerte tía! Sabes, el cuñado del sobrino del compañero de trabajo de mi hermano mayor tiene un gato que también es diabético. Y el bisabuelo de mi marido también.

Nos podemos sentir afortunados si la conversación  acaba ahí porque por lo general después de una pausa para coger aire, lo siguiente suele ser una de las siguientes perlas:

  • Y se quedó ciego / Perdió un pie.

Yo preguntaría si al gato o al bisabuelo pero es que en este momento estoy haciendo un ejercicio de hipocresía educada porque como me salga la sinceridad y diga lo que pienso, esa persona no me vuelve a dirigir la palabra.

Ponerte en los zapatos de alguien no significa dejarlo descalzo para ponértelos tú. Lo que quiere decir es que trates de entender algo que no conoces para hacerte a una idea de una situación que te puede resultar más o menos compleja.

Yo entiendo las buenas intenciones de la gente, pero por favor, basta ya de buscar en el baúl de los recuerdos, donde has oído antes la palabra diabetes y desempolvar recuerdos que viertes por esa boca cual latigazo sin tener en cuenta que estás hablando con una persona que tiene que convivir con ella cada día.

Agradezco que hagas el esfuerzo de mostrar interés en mi diabetes, pero por favor, un poquito de tacto. Estás hablando con una persona, no con un jarrón, tengo sentimientos y me resulta bastante agresivo que me digas que conoces a alguien que se quedó ciego por tener diabetes o que me hables de un gato.

Me gustaría que un día probaras a preguntar de otra manera, te voy a poner un ejemplo a ver si notas la diferencia.

  • Qué eres diabética. Eso es lo del azúcar, ¿a qué sí?
  • Alternativa: No sé mucho de diabetes, pero creo que tiene algo que ver con el azúcar en sangre ¿es así?
  • …..
  • Pero ¿es de la diabetes de pincharse o de la otra?
  • Alternativa: ¿Cuál es tu tipo de diabetes?
  • ……
  • ¡Ala! Y que te pinchas, una vez al día ¿no?
  • Alternativa: ¿Te tienes que pinchar muchas veces?
  • ……
  • Pero eso ¿Todos los días?
  • Alternativa: Supongo que esto es todos los días, que no te lo puedes saltar ninguno
  • ¿Y no te duele?
  • Alternativa: ¿Te resultan muy dolorosos los pinchazos o llega un punto en que lo notas menos de tanto hacerlo?
  • …..
  • Qué putada lo de no poder comer dulces, ¿no?
  • Alternativa: Y con las cosas dulces ¿cómo lo haces? ¿puedes comerlas o no es recomendable?
  • ….
  • ¡Qué fuerte tía! Sabes, el cuñado del sobrino del compañero de trabajo de mi hermano mayor tiene un gato que también es diabético. Y el bisabuelo de mi marido también.
  • Alternativa: No eres la única persona con diabetes que conozco. Me resulta llamativo que haya animales que también tengan diabetes.
  • ……

Esto nunca, bajo ningún concepto es empático. Es amenazante. Nunca le digáis a alguien con diabetes lo  de: Y se quedó ciego / Perdió un pie.

Claro que existen complicaciones en la diabetes, por supuesto, no tengáis duda de que lo sabemos, desde el diagnóstico nos lo dicen, pero eso va a ir en función de cómo la gestionemos a lo largo del tiempo. Afortunadamente la medicina ha evolucionado y aunque estas complicaciones no estén erradicas, no son tan frecuentes como la gente piensa.

A veces pienso que todo el mundo ha oído hablar de la misma persona y lo cuentan como personas diferentes, así normal que parezca algo frecuente.

Basta ya de burradas así por favor, estas cosas me sacan el lado troll que tengo (que muy escondido no está) y si soy capaz de preguntarle a mi educadora si ella se acuerda de lo que comió en una fecha (menudo zasca me llevé cuando se acordaba) no me tentéis que como te oiga toser soy capaz de ponerme en modo empático y decirte que yo he oído de una persona que empezó a toser así y resulta que era el corona virus.

Tengamos cuidado con las palabras que son armas de destrucción masiva aunque las utilicemos con la mejor de nuestras intenciones y en nombre de la empatía.

Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam.

También podéis compartir que es gratis y así llevamos la diabetes más lejos (tenéis los botoncitos por aquí para que sea más fácil 😉

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.


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