Juez: Persona que tiene autoridad y potestad para juzgar y sentenciar. O eso dice la RAE al menos. En mi vida me he encontrado demasiados que no encajan en esta definición y  se han ganado una Carta desde el páncreas.

QUERIDO JUEZ

juez

 

Querido juez de mi vida a ti te escribo estas palabras. (me reitero en que lo de lo de que querido es una formalidad fruto de las enseñanzas recibidas a lo largo de mi vida y que como resultado han dado una persona bien educada y bien aprendida, no es algo literal, no te emociones)

Desde lo más profundo de mi páncreas te digo con todo mi cariño: cierra esa bocaza de una puta vez.

No tienes derecho a juzgarme. No te atrevas a hacerlo porque no conoces mis circunstancias. No sabes nada de mi vida ni de lo que cada día tengo que luchar.

No me mires de forma condescendiente cuando me ves comiendo una galleta ni con cara de pena cuando no lo hago. Guárdate esos comentarios. Ni te los he pedido ni son bien recibidos.

No sabes nada de mí. No me conoces y nunca vas a hacerlo. Tú mente está tan cerrada que ni  me voy a molestar en intentar abrirla. Esa no es mi batalla yo tengo otras guerras en las que pelear.

No pienses que porque hables en susurros o a mis espaldas no te oigo.juez cotilla cuchicheo

Me asalta una duda ¿Qué o quién te ha otorgado la autoridad moral de juzgar mi diabetes? Y lo que es más importante ¿Cómo te atreves a hacerlo?

Yo no hago las cosas ni bien ni mal, las hago a mi manera. Y para mí, esa es lo que vale.

Igual que yo no tengo una fórmula que me funciona, esto cada día cambia, no la tienes tú por  lo que no entiendo cómo es posible que me digas cómo debo vivir.

¿Podría hacerlo mejor? Seguro. Pero no eres tú quien lo sabe. Porque para tu información, eso no lo sé ni siquiera yo. (Ojalá lo supiera).

Detrás de mí hay un equipo médico que se deja los cuernos para que mi control sea bueno y mi calidad de vida no se vea afectada, así que no infravalores su trabajo intentando hacerlo tú con tus consejos baratos de vídeo malo de YouTube.

Y qué decir de esas caras de asco cuando me has visto pincharme. Eso sí que duele y no las agujas. Sé que impresiona, pero prefiero que te asustes tú a hacerlo yo. No voy a esperar a que no haya nadie para ponerme la insulina o para mirarme el azúcar. En mi vida hay prioridades. Tú no eres una de ellas. Tus opiniones, tampoco.

Durante mucho tiempo me has hecho sentir  mal, culpable incluso.

Es muy sencillo: si no te gusta, vete.que te den juez

No te he pedido que estés cerca de mí y tampoco te voy a pedir que te quedes.

Quiero que entiendas que la diabetes forma parte de mí y que si vas a estar cerca será mejor que te acostumbres. Yo no me voy a dar más veces la vuelta, así que si quieres, cierra tú los ojos. Yo estoy cansada de esconderme.

No me vas a cortar las alas. Me ha costado mucho que me salgan.



Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam.

Nos leemos  entre pinchazos. Besos dulces.


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