Si habéis llegado aquí por casualidad, os recomiendo empezar por el principio de la saga.
Os dejo los enlaces aquí.titulo el pediatra medico al principio

 

las dos torres elfico

Parte 2 y 1/2

las dos torres elfico

Parte 2 y 2/2

Ahora sí que estás preparado para un nuevo episodio que casi supone el cierre de la saga de “El médico de los azucarillos

CUESTIÓN DE CONFIANZA

No quería ir. No quería volver a pasar por la consulta de un endocrino. No había manera de recuperar la confianza tiempo atrás perdida.

A pesar de haber conocido a Gandalf el Blanco, me aterraba que volviera alguna de las Dos torres o algo incluso peor como algún Sauron, que de todo hay.

No creo que haya médicos buenos y malos. No tengo conocimientos para poder valorar algo así. Pero sí que entiendo de lo que yo necesito y de lo que me va bien a mí, y hasta ese momento, eso no lo había tenido en  los endocrinos que había conocido.

Pero me gusta mantener mi palabra. Lo había prometido y mi madre estaba preocupada, y mucho, por la falta de seguimiento.

Así que hizo las gestiones oportunas para solicitar cambio de especialista y allí que me dio el papelito con la cita para que me fuera haciendo a la idea. Vi el nombre y no era el mismo. Al menos en eso iba bien encauzada la situación.

No recuerdo en qué fecha fue ni muchos detalles de aquel día. Pero sí que me recuerdo con cara de seta en la sala de espera deseando coger la puerta, pero la de salida para irme, no la de entrada a la consulta. Además para colmo consulta por la tarde. WTF!!!!

doctor que me dio confianzaRecuerdo entrar y ver allí al que me habían asignado como médico, y pensar  “pero si este no tiene que tener mucho más años que yo”.

En estos momentos de la vida encontrarme médico más jóvenes ya no me supone algo chocante, pero por aquel entonces (tenía menos de 30 años) ver a alguien que parece que tiene tu edad o poco más al otro lado de la mesa, a mí me daba confianza cero.

** Hagamos un inciso a este respecto: siempre he tenido  un poco complejo Peter Pan, noto como la gente madura, pero yo no, y por aquel entonces, para mí todo el mundo era tan disperso como lo era yo. Cosas de esta cabecita loca mía.

Me ganó en el minuto cero. Pensareis que con la desconfianza que llevaba era un poco rápido, ¿no? Pues en verdad lo es, pero hizo algo que nunca había hecho ningún médico en mi vida (y a esas alturas de mi vida conocía a unos cuantos….) Y qué hizo os preguntareis. Algo sencillo. Me dio la mano y me llamó por mi nombre sin mirar a ningún papel.

Se me derrumbaron todos los muros que había levantado en los últimos años. Por fin me sentía una persona en lugar de un número. Era el retorno de “El Endocrino

Son esos pequeños detalles los que para mí marcan diferencias en la vida.

No sólo en el ámbito médico, en cualquier ámbito de la vida. Hay cosas que pueden parecer totalmente insignificantes, pero que para mí suponen el tener las uñas preparadas para atacar o que me relaje.

Soy desconfiada por naturaleza, mucho. Y si hablamos de timidez, me salgo de todas las escalas. Y encontrar personas con las que me sienta cómoda desde el primer momento, es casi como encontrar un unicornio.

Pero pasó. Y por fin sentía que la persona que estaba al otro lado de la mesa me escuchaba y realmente se preocupaba por lo que oía y quería encontrar esas soluciones que hasta entonces veía totalmente fuera de mi alcance.

EMPEZANDO DESDE CERO (OTRA VEZ)

Llevaba mucho tiempo haciendo el tonto con mi diabetes, estaba ahí (de eso no tenía duda) pero yo pasaba de ella bastante (aunque no tanto como en épocas anteriores) pero hasta ese momento pensaba por un lado que no era tan importante y por otro que los buenos resultados estaban totalmente fuera de mi alcance.confianza

El Endocrino (porque no es uno cualquiera, es El Endocrino con mayúsculas) cambió mi vida porque me dio algo que no tenía hasta entonces, confianza en mí misma y motivación para mantener esa confianza y querer luchar para mejorar.

Fuimos poco a poco. La hemoglobina estaba encima de 9 % y bajar eso no era un trabajo fácil. Fue como empezar de cero nuevamente. Después de tantos años se podría pensar que tenía experiencia  y conocimientos pero lo que tenía era una serie de carencias enormes y sobre todo malos hábitos adquiridos.

Fue como un segundo debut, pero esta vez no fue algo sorpresa. Sabía lo que había y ahora estaba aprendiendo lo que tenía que hacer.

Y en eso seguimos trabajando a día de hoy. En mantener mi confianza en que puedo hacerlo y en encontrar la fórmula para poco a poco ir mejorando resultados.

Y lo vamos consiguiendo, con nuestros más y nuestros menos. El bajar del 9 % nos costó un montón. Bajar del 8 % otro montón más. Pero ya estamos rondando el 7%

diabestes glucometro

Durante estos años (más de 10 ya) nos hemos cogido confianza. La verdad es que a día de hoy no, pero al principio, como a todo los endocrinos anteriores, también se la intentaba colar con mi cara de buena y mi “pue no lo entiendo, si hago lo que me dices”

El día que me hizo un comentario de que él sabía de gente que dejaba de ponerse la insulina tratando de bajar peso, no sabía dónde meterme. Yo ya no estaba en esa fase, afortunadamente hacía tiempo que se me había pasado. Pero siempre estoy preocupada por mi peso y por querer bajarlo y él lo sabe.

Creo que fue una sutil indirecta para que recordara que conoce a sus pacientes y que sabe de qué pie cojeamos. Sinceramente, si me llega a decir directamente que no hiciera algo así hubiera sido menos eficaz.

Las circunstancias actuales hacen que nos veamos poco (dos veces al año) pero las listas de espera son así y la verdad es que lo echo de menos porque creo que sería bastante más eficaz un control más continuo.

Ha conseguido que cada vez que lo vea salga con la confianza reforzada y que a medida que se acerca la fecha de la consulta quiera que vea que su confianza en mí está fundada.

Pero bueno, es la seguridad social y es lo que toca.

Quizá no sea el mejor especialista del mundo, pero para mí es el perfecto porque ha conseguido que asuma mi diabetes y que sea yo quien tome las riendas de mi vida por fin.

Ya no llevo una pesada carga sobre mis hombros, ahora la diabetes es una parte de mí con la que soy capaz de convivir sin rechazo.

Y esta es la historia de cómo El Endocrino llegó a mi vida y lo hizo para quedarse y espero que por muchos años más.

Y todo esto gracias a un apretón de manos.

apreton de manos confianza

 



Y hasta aquí llega mi relato (muy amplio) sobre los endocrinos con los que he coincidido en este cuarto de siglo.

Pensaba que aquí sería el final de ésta película que me he montado, pero me al acabar me he dado cuenta de que me dejo a dos personas en el camino que se merecen mención especial y no me las quiero dejar en el tintero ni escribir dos líneas sobre ellas.

Por lo que en lugar de fin, mejor ponemos un hasta luego.

Hasta luego

 

 

Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam.

Nos leemos  entre pinchazos. Besos dulces.


0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

once − cuatro =