La semana pasada explicamos lo que es la diabetes tipo 1, que en resumen es la incapacidad de producir insulina por un páncreas en huelga por un motivo desconocido.

Si no lo habéis leído, os recomiendo hacerlo pinchando aquí abajo.

Ya tenemos ese concepto claro, pero surge otra duda:

¿Y qué es la insulina?

Pues simple y llanamente una hormona. Si cuando digo yo que la diabetes es como una adolescente el cuerpo humano me da la razón de esta manera…

Esa hormona tan simpática tiene la función de que la glucosa entre en las células.

Preciosa la teoría así explicada, pero esto no lo hace comprensible. Así que vamos a ir al inicio.

El ser humano necesita comer. La función básica de la alimentación es la de proporcionar energía al cuerpo para que funcione.

Nuestro cuerpo tiene diferentes órganos, cada uno tiene una tarea y para que la haga correctamente necesita energía. Y como a diferencia del móvil, no podemos enchufarnos a la corriente, aquí entra en juego la comida. Que será la encargada de proporcionar esa energía.

Cuando nuestro cuerpo funciona de forma armónica y correcta, después de comer hacemos la digestión que básicamente es descomponer los alimentos en fuentes de energía sencillas para poder ser utilizados.

Los alimentos tienen diferentes componentes y depende de lo que comas, tendrán mayor o menor cantidad. Principalmente distinguimos tres: proteínas, grasas y nuestros grandes amigos los hidratos de carbono también conocidos como azúcares.

Y  aquí está el quid de la cuestión en nuestro caso. En los hidratos de carbono.

Para que el cuerpo pueda utilizar los alimentos, los “minimiza”, es decir, los convierte en sustancias más pequeñas que sí puede utilizar.

En el caso de los hidratos de carbono (o azúcares) lo transforma en un azúcar llamado glucosa.

Y aquí es donde entre en juego la insulina.

Después de que hacemos la digestión, esta glucosa pasa a las células para ser aprovechada como fuete de energía.

Y sí mis amigos dulces, de eso se encarga nuestra querida insulina.

La insulina se encarga de que cuando la glucosa llega a la sangre, ésta vaya a las células y sea utilizada como fuente de energía. Lo que sobra, pues lo guarda y en primer lugar lo almacena en el hígado y en los músculos. Quizá os suene el término glucógeno. Cuando el cuerpo consume la energía que le aporta la glucosa en sangre, tira de esta reserva.

¿Y si después de ser utilizada por las células, almacenado el excedente en forma de glucógeno sigue sobrando? Pues esto ya lo almacena en forma de grasa.

En resumen, tú le metes energía al cuerpo cuando comes y él sabiamente la va usando o guardando de una forma u otra en función de sus necesidades, igual que la va gastando a medida que el cuerpo la va requiriendo.

Por eso siempre oiréis que para perder  peso hay que gastar más de lo que se consume, para que cuando el cuerpo necesite energía lo que haga sea usar las reservas que tiene (efectivamente, la que guardamos en forma de grasa a la altura de la cadera en mi caso al menos).

Sabiendo lo que hace el cuerpo después de comer es más fácil entender qué pasa cuando no hay insulina.

Efectivamente, no podemos recibir la energía de los alimentos transformados en glucosa porque la encargada de esto ha salido del juego.

Páncreas en huelga = no insulina = no glucosa a las células como fuente de energía = no glucógeno = no reservas en forma de grasa.

¿Y qué pasa con la glucosa entonces? Pues nada.

Se queda en la sangre ahí perdida sin saber qué hacer acumulándose sin poder ser utilizada como fuente de energía.

Y si habéis leído con atención hasta aquí la conclusión es lógica. El cuerpo necesita energía para funcionar y de dónde la va a sacar,  pues de las reservas acumuladas en forma de grasa.

Y esto provoca uno de los síntomas de la diabetes tipo 1, que es la pérdida de peso inexplicable.

¿Un caso para Iker Jiménez? Ya veis que no. El cuerpo es sabio y cuando algo no funciona bien, en la medida que puede lo corrige con los medios disponibles en ese momento y como sin energía no podemos vivir, el cuerpo busca hasta encontrar.

Queda claro que no es posible vivir sin insulina. Si durante mucho tiempo el cuerpo tira de las reservas acumuladas, éstas acaban agontándose, no se pueden crear más y el cuerpo colapsa.

Y así llegamos a la insulina inyectada. Que es un sustituto de esa insulina que el páncreas ya no genera. A día de hoy, el único tratamiento para que todas las funciones descritas puedan hacerse de manera adecuada.

Muy importante, la insulina es un tratamiento. NO una cura. A día de hoy seguimos sin ella. La diabetes es una enfermedad crónica con tratamiento pero sin posibilidad de cura (al menos a día de hoy).

Espero que esta explicación os haya ayudado a entender lo que es esta hormona que tanto echamos de menos la gente con diabetes y que os lo leáis bien a fondo porque la semana que viene hablaremos de los síntomas de una diabetes tipo 1 no diagnosticada. Ya veréis que una vez entendido el funcionamiento de la insulina, todo cobra sentido.


Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam.
Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces


2 commentarios

Mariela · 5 julio, 2019 a las 18:33

Excelente explicación. Enhorabuena, clara y sencilla 😉

    LadyBlue · 7 julio, 2019 a las 18:16

    Gracias Mariela. Con palabras sencillas todo parece más fácil 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 − 3 =