La fuente de la vida

Volvemos a hablar de diabetes con otras palabras y esta semana vamos a hablar de insulinas.

Ya hemos visto cuál es la función de la insulina y por qué es necesaria. Pero he observado que cuando le hablas a alguien de que existen diferentes tipos de insulinas y surgen los conceptos de “rápida” y “lenta” las caras se vuelven poemas, he decidido que hoy vamos a aclarar un poco ese punto.

Dado que no existe a día de hoy una cura para la diabetes, el tratamiento actual tiene como objetivo, algo tan sencillo y a la vez tan complicado, como es imitar al cuerpo cuando es capaz de producir insulina por sí mismo.

O lo que es lo mismo, vamos a volvernos células beta (son las que producen la insulina)

Cuando no hay diabetes.

Las células beta son unas trabajadoras incansables y se pasan el día liberando la insulina que producen, pero no siempre lo hacen de la misma manera.

Se distinguen dos situaciones:

  • Horas valle. Para mantener la glucemia en niveles correctos,  las células beta van segregando insulina como si tal cosa. Como el cuerpo la necesita siempre, la va liberando diríamos que a poquitos y no para hacer que la glucosa entre en las células. Esto es conocido como el  “patrón basal”. Está ahí digamos que por estar.
  • Horas punta. Aquí  es cuando se pone las pilas y la insulina se dedica a su función principal que la de que los nutrientes vayan donde tienen que ir y que no se queden en la sangre. Esto se llama “bolo pandrial”.

¿Y cuándo se cada situación? Pues las horas valle serían cuando no comemos y las horas punta serían después de las comidas.

Esto es como un monitor de gimnasio. En las horas valle está ahí pero sin mucho que hacer y cuando llega la marabunta de gente pues le toca trabajar a saco.

Cuando hay diabetes.

**Quiero aclarar que esta información hace referencia al tratamiento con bolígrafos de insulina y no con bomba. Aún estoy estudiando sobre ese tema y me falta mucho por aprender.

Ya hemos dicho que el tratamiento con insulina en la diabetes tipo 1 tiene como objetivo imitar el funcionamiento del cuerpo, por lo que tendremos que diferenciar las horas valle y las horas punta.

Y eso lo conseguimos con los diferentes tipos de insulina que existen.

Un cuerpo sano es capaz de producir insulina a la carta y lo hace en función de las necesidades exactas de cada momento.

Dado que nosotros tenemos que ponerla de fuera, de la insulina que nos vamos a poner nos interesa:

  • Cuándo empieza a hacer efecto.
  • Cuándo está a tope de power (lo que se conoce como máximo efecto)
  • Cuánto dura su efecto.

Con esta información, distinguimos entre dos tipos de insulina:

  • Insulina lenta
  • Insulina rápida

Insulina lenta (también conocida como basal)

Esta es la que se encarga delas horas valle. Ya hemos visto que su función es estar ahí porque tiene que estar. Lo más importante en este caso es saber cuánto dura su efecto, ya que puede variar entre 12 y 24 horas (la excepción sería Tresiba que tiene una duración estimada entre 34 y 42 horas).

Es decir,  esta nos la ponemos una o dos veces al día a la misma hora siempre y no la tenemos en cuenta cuando comemos algo porque su función no es esa.

Insulina rápida

Esta es la de las horas punta. Por lo que nos la vamos a poner siempre que comamos para que se encargue de manejar esos nutrientes de forma correcta.

La cantidad la ponemos en base a los hidratos de carbono que comemos (esa  lección también la hemos estudiado) y aquí sí que es vital saber cuándo empieza a hacer efecto ya que nos marcará el tiempo de espera entre el momento en que nos ponemos la insulina y el de empezar a comer, cuando está a tope de power y cuánto va a durar activa.

De ahí la importancia de saber qué glucemia tenemos dos horas después de comer, o lo que es lo mismo, la glucemia post pandrial.

La insulina rápida también nos sirve para las hiperglucemias. Si por el motivo X estamos en hiperglucemia, esta siempre se corregirá con insulina rápida y no con lenta ya que estamos en hora punta.

Sabiendo y entendiendo lo que es cada insulina, para qué nos sirve y en qué momento está cada una de ellas presente,  tenemos una guía muy importante que nos ayudará para adaptar nuestra pauta.

Cuando vamos al endocrino lo de revisar los controles no es por decir que hacen algo en la consulta, el objetivo es ver dónde nos desviamos ya que esta es la manera de corregir. Y por eso nos insisten tanto en los controles antes y después de comer.

Si siempre  se dan picos altos después de las comidas, lo más probable es que tengamos que poner más insulina rápida. Si los picos altos se dan en horas valle pues lo más probable es que tengamos subir la lenta o a la inversa, vemos que la glucemia baja cuando ya ha terminado el efecto de la insulina rápida, pues quizá tengamos que bajar basal.

Aunque en honor a la verdad, estas correcciones, más que el endocrino, quien mejor las puede gestionar es uno mismo viendo los resultados del día porque en mi caso que veo al endocrino cada 8 meses, mal voy como tenga que esperar a la consulta.

La información es poder y gracias a ella podremos gestionar nuestra diabetes porque no hay nada más personal e intransferible que la diabetes de cada uno.


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Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.


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