Hasta ahora no me había planteado el hecho de que la insulina, esa maravillosa droga de vida que cada día me tengo que inyectar, no había estado siempre ahí, así que me he puesto a buscar un poco, cómo es posible que cada día me inyecte mis dosis de vida subcutánea.

Ya sé que este tipo de entradas no es el habitual en mi blog, pero a fin de cuentas soy una persona curiosa y me gusta investigar. Como ya dije en “El origen de todo esto“, no voy a hacer un blog de tipo médico ni similar, pero eso no quita para que quiera saber y compartir esa información.

Lo bueno de internet es que menos la cura para la diabetes (una real me refiero 😉 ), de este tema, sabe mucho, así que me he puesto a navegar y enseguida me han salido 4 nombres asociados a la creación de la insulina:Frederick Grant Banting, Charles Best, James Collip, y J.J.R. Macleod de la Universidad de Toronto, Canadá.

A ellos se les atribuye en descubrimiento de  la insulina en 1921. El Doctor Banting recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por descubrir esta hormona aunque se demostró que el verdadero descubridor fue Nicolae Paulescu en 1921.

Polémicas aparte sobre quién fue el descubridor de mi fuente de vida, hasta ese momento los pacientes con diabetes estaban condenados a la muerte ya que su único tratamiento era tratar de controlar la dieta. No me quiero ni plantear ese panorama, si yo, que cuido la dieta, hago ejercicio, me hago mis mediciones y me inyecto insulina, llevo un descontrol caótico, ¿qué posibilidades tenían antes de los años 20 las personas de páncreas no funcional? Creo que mejor no me lo pienso mucho porque la conclusión es sencilla…

Aunque a día de hoy seguimos sin tener una cura para la diabetes, casi ni se sabe determinar el origen, por lo menos en mi caso (a mí, ningún médico ha sabido decirme el motivo por el que me sistema inmunológico decidió odiar a mis células beta) poco a poco van surgiendo mejoras en nuestro tratamiento que hacen que la vida con diabetes sea más llevadera y sinceramente quiero dar las gracias a todas esas personas que día a día investigan para hacérnoslo un poco más fácil.

 

Yo he pasado por diferentes tratamientos de insulina y en un futuro post os hablaré de ellas (me va a costar un poco ya que tengo la sensación de que me falta alguna en la lista y no me gustaría que fuera algo incompleto) y aunque sigo teniendo un mal control, al menos, a día de hoy, tengo una flexibilidad que hace 15 años ni me planteaba y voy creando algo de normalidad en mi vida.

Aún con todo esto, sigo sin entender como casi después de 100 años de que se descubriera la insulina, no se ha podido aislar el origen ni darle una cura a una enfermedad que nos afecta a millones de personas y que sigue matando a pesar de que existe tratamiento. Porque no podemos perder de vista una cosa, aquí en España el precio que pagamos por la insulina lo podría calificar de “asumible” hablando desde mi punto de vista (no todo el mundo tiene esa suerte) pero que digo yo, ¿por qué tengo que pagar por vivir?

Porque a fin de cuentas es lo que hago, pagar un cánon por llevar una vida aceptable en cuanto a lo que la salud se refiere. Tengo una enfermedad crónica cuyo único tratamiento es la insulina. No hay cura pero si mejoras en las insulinas y en los dispositivos de medición. Los cuales,nos nos vamos a engañar, cada vez nos ayudan un poco más  y si hablamos de dispositivos de medición continua, eso es otro nivel de vida, pero “casualmente” también son más caros…

Quizá algún día, futuras generaciones (no creo que yo lo vea) puedan volver a disfrutar de un páncreas funcional, pero mientras, desde aquí doy las gracias a todas aquellas personas que han hecho que a día de hoy la diabetes no sea una enfermedad abocada a un desenlace fatídico y también aprovecho para reivindicar que la insulina no es una cura, sólo es una manera de manternos vivos mientras esperamos nuestra gran solución.

 

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.

 

 

 


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