A mi cuerpo

dibujo animado de cerebro saludando

Hola cuerpo, soy yo, la mente, ando por aquí arriba y estoy preocupada.

Últimamente no te veo bien, intento entenderte pero no soy capaz de ello.

Nos conocemos desde hace años. Sabes que soy amante de la lógica y por eso te observo y veo que tu comportamiento se ha vuelto totalmente ilógico.

¿Qué te pasa?

Desde hace años llevamos una lucha conjunta contra un “monstruo” que desde el primer momento nos invadió a ambos.

Sé que lo hizo de distinta manera, pero ambos nos rompimos el día que el médico dijo la palabra diabetes.

Ambos éramos muy niños por aquel entonces,  ambos a medio hacer. Aún teníamos que crecer…

Admito que tú lo llevaste mejor que yo.

Tú aceptaste que había una parte que no funcionaba. Los cardenales eran prueba de ello. Siempre tienes alguno, aún a día de hoy siguen apareciendo con frecuencia como medallas de la guerra en la que estamos inmersos.

Pero yo… No lo soporté. Me revelé contra ello. No podía ser que yo no fuera como los demás. La diabetes me hizo sentir diferente desde el día en que llegó a nosotros.

Te culpé. Te maldije. ¿Cómo me podías haber fallado? Era el momento de crecer y de ser adolescentes, donde encajar lo era  todo y vas tú y te rompes, así, sin más. Sin avisar.

Me costó aceptar que no era tu culpa, y te castigué y mucho. Aunque a la vez me castigaba a mí. Sabía que no lo hacía bien y eso también provocaba culpabilidad. Pero entonces era fácil olvidar para mí.

Sé que fui muy negativa. Pero la sensación de robo estaba allí. Yo sólo quería encajar y me habías fallado.

He tenido la suerte de que el tiempo ha pasado, yo he mejorado, veo las cosas de otra manera, con más calma. Se llama madurar.

Pero tú lo has hecho de otra manera. A lo tuyo lo llaman envejecer.

Y me da rabia que ahora pagues tú mis errores.

El tiempo me ha sentado bien, pero esto ha tenido un precio muy alto para ti. Y de verdad que lo siento.

No puedo volver el tiempo atrás y no puedo cambiar nada de aquello, sólo puedo centrarme en lo que nos queda juntos por delante, que espero que sea al menos, bien aprovechado.

Quiero llevarme bien contigo y por ello quiero que sepas que te voy a cuidar.

No compensará lo hecho, pero al menos trataré de no llevarte a un sitio peor al que te he traído.

Pero para ello tenemos que entendernos.  Tenemos que tirar hacia adelante a la vez.

Quizá sea un tanto dramas decir que la diabetes es nuestro enemigo común. Amiga ya sabemos que no es, solo es algo que se auto invitó a la fiesta de nuestra vida y que no se va a ir.

Luchar contra ella nos debilita y hace que no trabajemos bien juntos. Es hora de darle una vuelta a esto.

Yo pensaré que es trabajo diario en lugar de una lucha, pero necesito que me ayudes y que me digas qué necesitas. No siempre te entiendo y eso hace que me venga abajo.

Y ya sabemos lo que pasa cuando yo estoy abajo. Pagamos un alto peaje.

Llevas mal verano, te lo noto. Pero todo puede cambiar. Está en nuestra mano.

Vamos a descansar, a tomar fuerzas porque ambos lo necesitamos y vamos a volver a mirar hacia adelante y a comernos el mundo como hemos hecho estos últimos años. Quizá sean muchos hidratos, pero sabemos cómo contarlos.

Esta racha es pasajera cuerpo, de verdad que lo es.

Sé que muchas veces paso de ti y hago cosas que te perjudican, por eso te escribo esta carta.

Porque verte tan flojito me preocupa y no sé cómo tirar de ti hacia adelante.

Respiremos juntos y volvamos a reír y a llorar si es necesario, pero juntos, por favor.

Espero que esto sea un nuevo inicio para ambos, un reset en el camino.

Vamos a volver a llevarnos bien. Prometido.

equilibrio cuerpo y mente

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.


2 commentarios

Fátima · 5 septiembre, 2019 a las 18:49

Buenas. Hace ya un tiempo que encontré este blog y lo visito de vez en cuando. Solo decirte que me encanta leer las historias que escribes, pq son, a mi parecer, la vida misma de las personas que padecemos diabetes. Saludos.

    LadyBlue · 6 septiembre, 2019 a las 07:59

    Muchas gracias Fátima!! Me alegra muchísimo que la intención del blog se haya cumplido.
    La diabetes es una compañera complicada y darle esta voz personalmente me ayuda en el camino.
    Por supuesto, siempre estás invitada tanto a leer como a comentar. Todo el mundo es bien recibido en este pequeño rincón.

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