Queridos Reyes Magos:

No, no penséis que estoy loca ni nada por el estilo (aunque no me hayan hecho pruebas mi madre me dice que no lo estoy y eso es lo que cuenta). Ya sé que se me ha pasado la fecha de escribiros, pero es que no os voy a pedir regalos.

Nos conocemos desde hace muchos años y nunca habéis considerado que haya sido tan mala como para merecer carbón, cosa que agradezco enormemente porque eso da fe de que he sabido ser lo suficientemente discreta cuando he hecho el mal.

Si vosotros que todo lo veis y sabéis no os habéis dado cuenta, quizá mis padres tampoco, o eso espero. (Bendita adolescencia menos mal que ya ha pasado).

Y por ello me siento afortunada porque creo que hubiera sido un castigo extremadamente cruel que me trajerais carbón.

Si lo del carbón lo consideramos como un divertido “toque de atención” para aquellas personas que no han sido buenas, los de la diabetes ya podemos tener cuidado que como nos descuidemos nos dejáis el regalo envenenado.

La curiosidad me ha podido y he buscado el etiquetado nutricional del carbón y sólo os puedo decir una cosa: Tengo miedo de ser mala!!!

Me ha costado encontrarla, no os voy a mentir, pero os la mando para la tengáis por ahí a mano.

carbón etiqueta nutrientes

Mirad que llevo años mirando etiquetados nutricionales, pues nunca me había tocado ver (que no quiere decir que no los haya) un producto cuyo primer ingrediente sea el azúcar y que al mirar los HC sean todos azúcares.

Estoy en shock.

Desde aquí os prometo que nunca más seré mala, ni traviesa, ni un poco hijaputilla. Si no os gusta el sarcasmo ni este blog, por favor, decídmelo antes de tomar medidas tan extremas.

Creo que he encontrado la galleta con veneno que pensaba que no existía. Es más, me da a mí  el hecho de pensar en él me está subiendo el azúcar. (Cuando acabe la entrada me miro el azúcar por si acaso)

Una vez expuestos mis temores, os pido el favor, que no es otro que, si me porto mal este año, no me jodáis con carbón. Asumiré mis errores y la ausencia de regalos, pero si queréis darme un toque de atención, no seáis cabrones y dejadme aunque sea una lechuga, que pillaré la indirecta igualmente y haré propósito de enmienda sin estar al borde del coma.

Que ya sé que lo podría tirar, pero me conocéis y mi conciencia me impide tirar alimentos (aunque no tengo claro si a esto lo puedo incluir en esa categoría) o dárselo a alguien cuyo páncreas tenga actividad, pero no me atrevo, eso supondría que al próximo año me traeríais más porque eso sí que es hacer el mal.

Espero que esta carta no os siente mal, entended que os escribo desde la preocupación propia de un páncreas no funcional que adora el día de reyes y que no quiere cambiar de opinión a este respecto.

Me caéis bien a pesar de esta mala costumbre del carbón, no os penséis lo contrario. Imaginad si os tengo cariño que os escribo con 11 meses de antelación para que os de tiempo a pensar en ello.

Y aprovechando que me he puesto a escribir, sí que os voy a pedir un regalo, no para mí, bueno un poco sí, pero no exclusivamente para mí, y es que traigáis MCG para todos, con todo mi páncreas os digo, que no es un lujo ni un capricho, es una necesidad vital.

El año que viene nos vemos, mientras espero que cojáis fuerzas y nuevas ideas para el 2020.

Os quiere mucho:

Poisonedcookie

carbón


Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam.

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.


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