Vivir montado en una montaña rusa, no es fácil, y mucho menos cuando el recorrido cambia cada día. Lo que ayer era una subida sin fin, hoy se ha convertido en una bajada en picado. Lo que ayer funcionaba, hoy no tiene ningún efecto.

Cuando te dicen que una de las claves en el tratamiento de la diabetes tipo 1 es el control de los niveles de azúcar. Te enseñan cuáles son los valores óptimos antes y después de comer (postpandrial la llaman). Te enseñan a convertir tus dedos en alfileteros. Te enseñan muchas cosas, pero se les olvida decir que es más fácil encontrar el amor verdadero en Tinder que llevar un buen control.

Creo que al final de todas estas enseñanzas, nos deberían mostrar esta imagen y decirnos que esto va a ser así día sí, y día también. Por eso de evitarnos frustraciones. Nos generan falsas esperanzas sobre un futuro maravilloso que luego se tuerce a la primera de cambio, vamos, como en Tinder 😉

 

Este fin de semana pasado, ha sido apoteósico para mí. Durante más de 48 horas, en ninguna de las mediciones, he llegado a 70. Una hipoglucemia al día, es jodido de llevar, pero 4….solo puedo llegar a la conclusión de que mi cuerpo me odia y  me lo hace saber. Y no será porque no lo cuido bien. Eso sí, llegó el lunes, la vuelta al trabajo y ya sí, empecé el lunes pasados los 200. Y así, suma y sigue.

Personalmente me resulta muy difícil llevar un control regular, además tengo hipoglucemias asintomáticas (ya os hablaré de ello en otro post) así que os podéis imaginar lo que suponen esos 5 segundos que tarda en salir el resultado,  incertidumbre en estado puro.

Para las personas de páncreas funcional, quizá todo esto sea un poco difícil de entender, lo normal sería pensar que tampoco es para tanto, pero en verdad, lo es. Ojalá la diabetes fueran matemáticas  y 2+2 fueran 4, pero no es así ni de lejos, para nosotros, hoy son 4, pero ayer fueron 3 y mañana probablemente sea algo diferente.  Por eso, controlar las diabetes no es tanto una ciencia, sino un arte.

Y aquí estamos, como artistas que somos, haciendo equilibrios en una fina cuerda que nos permita tener una calidad de vida digamos, aceptable. Pero muchas veces esa cuerda es tan fina que es imposible no caer. Pero aún así, volvemos a la carga cada día, como equilibristas expertos en nuestro alhambre que es la diabetes.

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.


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