Volviendo a consulta del endocrino

Después de muchos meses, por fin la semana pasada tuve consulta con mi endocrino.

Mi última consulta fue allá por el mes de julio y no pude ver a mi médico porque estaba de baja, y la verdad es que estaba nerviosa después de tanto tiempo.

Ya os he hablado de lo que supuso para mí y para mi diabetes acabar en sus manos. Venía de malas experiencias y fue un gran revulsivo porque venía de una época en la que ni quería cuidarme ni lo hacía.

Han pasado como unos 12 años, quizá más, desde que nos conocimos y tantos años al final hacen que haya confianza y que nos podamos decir las cosas sin medias tintas.

Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal. Somos de la técnica de arrancar la tirita de golpe.

Muchos años juntos en los que nuestro objetivo siempre ha sido llegar al 7 % en la hemoglobina glicosilada.

Muchos años revisando controles primero en mi libreta apuntados de aquella manera el día anterior. Luego ya en un nivel superior, impresos desde la app que tenía en el móvil.

Siempre veíamos fotografías a medias, píxeles de una imagen mucho más amplia en los que nos faltaba un contexto.

Hicimos pruebas de medición continúa. Así conocí que eso existía. Probamos con el Dexcom 4 (algunos quizá lo recordéis) durante 15 días. La foto estática tenía algo de movimiento, pero no era suficiente. Lloré cuando supe el precio que tenía que pagar por querer ves más allá.

Nos faltaba información importante, pero con la información y los medios que teníamos, solo pudimos ver que los picos eran muy grandes.

Mi gran problema siempre ha sido la variabilidad. Desde que me conciencié de lo que había, ha sido una constante. Hago unos picos tan altos como bajos. De las nubes al sótano en media hora y estando sentada.

Siempre ha sido bastante difícil de controlar y no será que no hemos probado cosas. Porque la técnica de prueba y error ha sido una constante.

Luego llegó el momento en que las visitas se distanciaron en el tiempo y por mi salud comencé a acudir a consulta privada.

Allí conocí el freestyle y sus posibilidades.

Empezaba a ver algo de luz, pero no la suficiente. No se puede alumbrar una autopista con velas, y eso era lo que intentaba.

Gracias a las consultas privadas, vi lo que suponía dedicar horas de manera conjunta junto con  Maje (así se llama mi endo)  y ver pequeños resultados y avances. Costaba mucho, pero ahí estaban.

Pero siempre con el objetivo del 7% en mente. Esa variabilidad era un hándicap que aún no podíamos superar.

Por eso la semana pasada cuando le di la mano a mi médico (así es como saluda a todos sus pacientes) y sentarme delante de él me hizo gracia su pregunta

¿Pero a ti qué te ha pasado?

Y siguió: es algo en lo que a día de hoy casi ni me fijo, pero estás en 6,2 % ¿Qué has hecho todo este tiempo? Dame el Freestyle, que quiero ver el TIR. 80 %. Si no fuera porque te tengo delante y me lo estás dando tú, no creería que sean los tuyos. Me alegro mucho, pero dime qué has hecho.

Sencillo: ver películas completas en lugar de fotos pixeladas. Ahora estoy empoderada.

Se rio. Lo aturdo mucho. Después de tantos años nos podemos permitir ciertos lujos en el trato que tenemos y vacilarnos es uno de ellos.

Veo que le sacas provecho al freestyle.

Por supuesto que el freestyle ha cambiado mi vida y mi manera de gestionar la diabetes. Quién nos iba a decir esto hace un par de años. Pero ¿sabes qué me ha cambiado también? La interacción con otras personas con diabetes.  

Poder compartir vivencias ha sido un revulsivo para mí. Hace 3 años no me hubiera imaginado compartiendo mi vida con diabetes en ningún lado y  mucho menos en redes sociales o escribir en un blog como estoy haciendo ahora mismo.

Afortunadamente la vida cambia y nos da la oportunidad de cambiar de opinión.

Yo lo he hecho y me alegro por ello porque aunque desnude mi páncreas ante quien lo quiera ver, no me siento indefensa, al revés, me siento más fuerte y esto no lo cambio por nada.

Al final hay muchas herramientas que nos pueden ayudar en la gestión de la diabetes y cada uno debemos elegir las nuestras.

Y me siento afortunada por haber encontrado la mía fuera de la medicina.


Como siempre estáis invitados a dejar vuestros comentarios abajo tanto para alabarme el gusto como para ponerme a parir. Todos sois bien recibidos, salvo el spam.

También podéis compartir que es gratis y así llevamos la diabetes más lejos (tenéis los botoncitos por aquí para que sea más fácil 😉

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces.


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