Uno de los aspectos que más me preocupa de la diabetes es el aspecto psicológico y emocional.

Hablar de autocontrol y teorizar sobre cómo tener unos buenos niveles de azúcar es fácil, llevarlo a la práctica y que funcione, es otro asunto que para mí nada tiene que ver.

No voy a mentir, llevo un mal control. Mi hemoglobina más baja fue hace algo más de un año en 7% pasando en el siguiente  control a 7,8 %. Afortunadamente ha vuelto a bajar y en los análisis de hace 15 días estaba en 7,1%.

Es muy difícil vivir así. Ya lo comentaba en otras entradas, mis niveles de azúcar son como una noria y las matemáticas no me funcionan en absoluto.

Vivo con temor a los controles porque nunca sé lo que va a pasar. Con el tiempo por lo menos he sido capaz de asumir que aunque el resultado vaya a ser una auténtica sorpresa, a veces incluso buena, el no medirme el azúcar no va convertir esa mala cifra en una buena de forma mágica. Es más, es bastante probable que lo único que consiga es una hipoglucemia bestial o que cuando me mida el azúcar me acuerde de Gerard Butler y su mítica película 300 (es un rango en el que me muevo más veces de las que desearía la verdad)

Vivir así no es nada sano, supone un gran desgaste físico y mental y al final me temo que acabará pasando factura, como todo en este mundo nuestro diabético. Es como el efecto mariposa de la teoría del caos que de manera resumida viene a decir que el pequeño aleteo de una mariposa en un lado del mundo puede provocar un huracán en el otro lado.

Pues aquí igual cualquier mala racha del presente ayudará a que en el futuro algo en mi cuerpo falle.  Y esto frustra. Resulta agobiante luchar contra un gigante cuando sientes que eres un enano porque aunque en alguna batalla consigas mantener el equilibrio, no hay victoria posible. Nuestro cuerpo no funciona, es un hecho y toca asumirlo.

 

Por eso me gustaría hacer una “reclamación” a nuestro sistema sanitario. Tenemos grandes endocrinos y cada día más, afortunadamente, se está implantando la figura del educador en diabetes (cuando yo debuté en Logroño no había ninguno). Ambos son imprescindibles, necesitamos ayuda para cuidar nuestro cuerpo, pero ¿que pasa con nuestra mente?.

De puertas para afuera,pPasa muy desapercibido el desgaste psicológico al que estamos sometidos diariamente por lo que a estos especialistas deberíamos añadirles expertos en el plano psicológico. Cada etapa de la vida tiene una serie de particularidades y si a la vida, que ya se puede hacer por sí sola muy cuesta arriba, le añades perder batallas a diario con tu cuerpo ¿Cómo no vamos a caer en depresión?

Hasta hace poco no lo sabía, pero al buscar información para el blog encontré que existe el término “Diabetes Burnout que no es otra cosa que estar cansado de la diabetes. Muy recomendable este artículo en referencia a este tema https://www.quohealth.com/blog/diabetes-burnout-o-por-que-no-debes-rendirte/.

 Conclusión tras mi lectura: al menos un par de horas al día, 5 días a la semana y 320 días al año, estoy en ese estado. Solución: pensar en el resto de días y apoyarme en la gente que está a mi alrededor, ellos son mi apoyo moral y mi fuerza vital, no es que luche por ellos, lucho por mí, pero es más fácil sabiendo que están ahí. Y por supuesto,  escribir este blog porque como lo estoy yo, lo estamos todos, cansados, pero no lo olvideis, estamos vivos y somos luchadores y tenemos que seguir para adelante con dos …. tipos de insulinas, mal pensados 😉

Nos leemos entre pinchazos. Besos dulces

 


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